* Advertencia: este blog se encuentra en la cuerda floja, probablemente ya ha cumplido sus objetivos y ahora me veo en la diatriba o de jubilarlo o de adaptarlo a todavía no sé muy bien.Normalmente no escribo en el blog. El cortado y pegado se habían convertido en el camino más corto a llenar entradas meses y meses.
Hoy tengo que escribir para explicar ¿Qué es el disparate? ¿en que consiste, donde está el límite, que forma parte de él?
El disparate es todo suceso, situación o acontecimiento en el que uno se ve involucrado y que carece de los elementos para situar ese momento dentro de la sensatez, lo normal y lo establecido. Traspasa la línea de lo convencional y se adentra en el estado de la inconsciencia o del absurdo, dejando en el desconcierto o perplejidad a aquel que lo contempla.
Esta en la frontera entre la realidad y la ficción, dandose el común de preguntarse al día siguiente del mismo si fue real o un mero sueño.
Señalar que el disparate es deseado y buscado por el sujeto para escapar de la rutina, aunque se puede potenciar o estar predispuesto al mismo, el verdadero disparate llega sin avisar, en el momento más inesperado y con consecuencias imprevisibles.
La narración posterior suele comenzar así: Luis anoche fue un disparate, un disparate... (iniciando el relato de lo acontecido) mientras se lleva las manos a la cabeza y mira al suelo mezclando la vergüenza y el desequilibrio que sintió en ese irrepetible momento.
La vida está salpicadas de pequeños disparates que unidos conforman muchas de las experiencias más vividas y sentidas de nuestra existencia.
Quisiera que mi vida fuera un continuo disparate, un disloque continuo. Pero ello es imposible.











"Trata de blancas" cuadro de Joaquín Sorolla de 1894. En un vagón de tren cuatro chicas jóvenes duermen, solo la mujer mayor sabe cual será su destino final.
.gif)


Cuentan los historiadores que en la isla de Capri, el emperador Tiberio se entregaba a los placeres más licenciosos. Roma, al parecer, le resultaba un sitio demasiado público como para obrar sus fantasías, por lo que solía llevarse a su «plan vacacional» a muchachos y muchachas que se encargaban de convertir el sitio en un paraíso del desenfreno.



